Actividad física y riesgo de demencia y Alzheimer


En un artículo publicado en la revista The Lancet Neurology del mes de Noviembre de 2005, miembros del Karolinska Institutet, de Estocolmo, y de varias instituciones de la Salud Pública de Finlandia, se proponen investigar la asociación entre la actividad física recreativa realizada en la edad media de la vida y el subsiguiente desarrollo de demencia y enfermedad de Alzheimer en la ancianidad.

Los participantes en el estudio fueron seleccionados aleatoriamente entre los supervivientes de una población previamente seguida y analizada en 1972, 1977, 1982 y 1987: 1.449 personas (72,5%) de edades comprendidas entre los 65 y 79 años participaron en un re-examen en 1998 (una media de seguimiento de 21 años). 117 personas padecían demencia y 76 personas padecían enfermedad de Alzheimer. Se aplicaron métodos de análisis estadísticos apropiados para investigar la asociación entre actividad física en el tiempo de ocio con la demencia y con la enfermedad de Alzheimer.

A qué edad se inicia el Alzheimer


En el grupo de personas activas (n=781) durante la edad media de la vida (a los 50,6 años de edad de media), la probabilidad de desarrollar demencia en la ancianidad (el re-examen fue realizado a una edad media de 71,6 años de edad) ha sido bastante más baja (un 52%) que en el grupo de personas sedentarias.

Esta asociación sigue siendo significativa después de los ajustes estadísticos apropiados para otros factores de riesgo en la edad media de la vida. También en el grupo de personas activas durante la edad media de la vida el riesgo de desarrollar una enfermedad de Alzheimer ha sido significativamente más bajo (un 60%) que en el grupo de personas sedentarias.

Los autores concluyen que su estudio demuestra que la actividad física en la edad media de la vida, durante el tiempo de ocio, se relaciona con una disminución significativa del riesgo de desarrollar demencia y enfermedad de Alzheimer en la ancianidad.

Estos hallazgos pueden tener amplias implicaciones en la política sanitaria para la prevención de la salud: si un individuo adopta un estilo de vida activo en la juventud y en la edad media de la vida, puede aumentar su probabilidad de disfrutar en su ancianidad de bienestar físico y mental, es decir, de una vida saludable.