La artritis y su tratamiento natural


Se trata de una enfermedad degenerativa autoinmune que produce la inflamación y deterioro de una o más articulaciones. La artritis más frecuente, grave, dolorosa y potencialmente incapacitante es la reumatoide. Suele afectar habitualmente múltiples articulaciones, es crónica y evoluciona con brotes y remisiones. Afecta entre un 1% y un 3% de la población, y es tres veces más frecuente en las mujeres que en los hombres.

Su síntoma principal es el dolor y la inflamación articular, pero también puede ocasionar fiebre, debilidad y otras alteraciones constitucionales. No se conocen las causas de esta enfermedad, pero se sospecha que existe una predisposición hereditaria.

Las artritis más frecuentes después de la reumatoide son las causadas por la gota, la fiebre reumática y la espondilitis anquilosante, que afecta de forma primaria la columna vertebral.

Una articulación normal consta de un cartílago y un líquido articular, llamado líquido sinovial, encerrado en una cápsula articular. En la artritis reumatoide se produce una gran inflamación, dolor y debilidad en la articulación que da lugar a una destrucción progresiva del cartílago.

Esto puede provocar una grave deformidad de las manos, las muñecas, los pies, los tobillos, las caderas y los hombros. No hay un tratamiento curativo de esta enfermedad, sino que sólo se pueden paliar los síntomas.

Tratamiento Dietético

Es muy importante eliminar los alimentos potencialmente alergénicos de la dieta: solanáceas (tomate, pimiento, berenjena, patatas), trigo y maíz, leche y productos lácteos, carne y aditivos alimentarios. Reducir los alimentos proteicos y consumir principalmente pescado azul como fuente de proteínas. Seguir una dieta depurativa a base de verduras, ensaladas, frutas y caldos vegetales. Si es posible, ingerir más del 50% de la comida en crudo.

Alimentos recomendados: alcachofa, canónigos, apio, puerro, rábano, col, espárragos, zanahoria, aguacate, manzana, pera, cebolla, remolacha, fresas, frambuesas, ajo, cerezas, lechuga.Alimentos desaconsejados: grasas saturadas, harinas refinadas, fritos, alcohol, bebidas estimulantes, alimentos procesados.

Ejemplo de dieta:


Desayuno: Zumo de manzana, uva, pera, sandía o melón. Yogur de leche o soja con cereales de avena o muesli. Tostadas integrales con mermelada de arándanos.

Media Mañana: Zumo vegetal o caldo de verduras.

Almuerzo Ensalada de hojas verdes, zanahoria rallada, remolacha roja fresca, pepino, apio, hinojo, aceitunas negras + aceite de oliva, lecitina de soja, levadura de cerveza, hierbas aromáticas. Vegetales al vapor: col, coliflor, brócoli, judías verdes, acelgas, puerros, cebollas, coles de Bruselas. Hidratos de carbono: arroz integral, pasta integral, mijo, trigo sarraceno, bulgur, quinoa, avena, cus-cus, puré de calabaza, castañas, boniatos o legumbres. Postres: pera, yogur y/o infusión digestiva: menta, manzanilla, anís, hierba-luisa, regaliz.

Merienda: Pan de centeno con medio aguacate.

Cena: Ensalada variada o jugo de vegetales. Sopa de vegetales o caldo. Proteína: frutos secos crudos y sin sal, guisantes a la menta, huevos (sin freír), tofu o tempeh, seitán, pescado fresco, pan dextrina con queso fresco o yogur de soja con lecitina de soja. Postre: manzana o infusión digestiva.

Complementos dietéticos

Los ácidos grasos omega -3, EPA y DHA pueden inhibir la síntesis de prostaglandinas, sustancias responsables de la respuesta inflamatoria. Los complejos antioxidantes (vitaminas A, C, y E, zinc, selenio, manganeso, cobre, azufre) pueden proteger contra los daños causados por los radicales libres y ayudar a formar el cartílago.

El sulfato de glucosamina puede mejorar los síntomas y ayudar a regenerar las articulaciones. También puede fortalecer los tendones y los ligamentos, ya que la glucosamina es el material primario del cartílago y del líquido intersticial. La cúrcuma (ingrediente principal del curry) y la bromelaína pueden actuar como antiinflamatorias.